domingo, julio 08, 2007

Ezeiza-Dallas…el principio del fin

El viaje Ezeiza-Dallas. Sshhhuummmmmmm…mucho ruido porque teníamos la turbina al lado de la oreja. La comida que tocó era algo así como pollo artificialmente criado, extrapolado con puerco clonado de la nasa, acompañado de un arroz transgénico inodoro, incoloro e insípido. Jugo baggio y algo así como helado de dulce de leche con chocolate. Lo de dulce de leche lo digo para que se den una idea, no tengo la más mínima certeza de que el gusto haya intentado semejarlo. Ah, pan y manteca. Me comí todo el cachito de manteca porque era lo más parecido a comida que tenía la bandeja.
Retiran, empieza algo así como un informativo yanqui con la típica minita de E! presentando. Me hizo recordar muchísimo a un capítulo de los Simpsons donde aparecían presentadoras que las reemplazaban a cada rato. Buen sedante para hacer la digestión.
Después empieza una película de espías del FBI (Brench o algo así se llamaba) que francamente surtió su efecto somnífero. Para colmo funcionaban sólo uno de los audífonos. Me dormí y desperté cuando sonó la alarma de mi celular. Sí, para los que en alguna vez discutimos en el merendero de jádel qué pasaría si alguien se olvida prendido el celular en un avión, yo y como 300 personas más hicimos de conejito de indias. Parece que no pasa nada.
Empezaba a salir el sol y según el mapa del viaje que aparecía en el monitor, estábamos por el golfo de Méjico. Yo le creí al señor televisor. No pude ver la ciudad de Dalas, lo único que vi es que tal como en Buenos Aires se empiezan a ver canchitas de fulbo antes de aterrizar, acá se empezaron a ver canchas de béisbol. Parece que es cierto eso de que voy a los unaitestéis.

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